¿Qué puedo hacer?

Lo primero es conocer a fondo tu producto o servicio y “enverdecerlo” si aún no lo has hecho.

Una buena forma de que tu empresa u organización tenga un producto o servicio con reconocimiento ambiental, es que la empresa implante un sistema de gestión medioambiental. Este, permite obtener una visión clara de las repercusiones medioambientales, y ayuda a mejorar de forma continua el comportamiento medioambiental de la empresa.

El siguiente paso sería solicitar una certificación con arreglo a uno de los dos sistemas de gestión medioambiental en uso en la UE: el sistema comunitario de gestión y auditoría medioambientales (EMAS) o la norma europea/internacional sobre sistemas de gestión medioambiental (EN/ISO 14001).

Otra herramienta que puede ayudar a tu empresa a licitar en un concurso con criterios ambientales es la Etiqueta Ecológica Europea. Las etiquetas ecológicas suelen incorporar un gran número de requisitos ambientales que debe cumplir el producto o servicio, siendo utilizado por ello por las administraciones como elemento para conceder puntos adicionales durante la fase de evaluación.

Además de las herramientas anteriores, analizar el coste del ciclo de vida de nuestro producto puede ser un factor influyente en la fase de adjudicación de un procedimiento de contratación.  El coste del ciclo de vida considera el precio de compra y sus costes asociados (instalación, puesta en servicio), los costes de explotación (energía, repuestos y mantenimiento) y los costes al final de la vida útil (reutilización, desmantelamiento, reciclaje o eliminación).

Y finalmente, como empresa se adquieren determinados productos, que estos estén certificados y sean respetuosos con el medioambiente como el uso de papel 100% reciclado, que el mobiliario provenga de bosques gestinados de manera sostenible o que la movilidad de nuestros productos o trabajadores sea sostenible son pequeños pasos que agrandan la empresa.

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